"No te gusta tu mujer, no te gusta tu trabajo, no te gusta tu familia, no te gusta tu jefe, no te gustan tus amigos, no te gusta tu casa, no te gusta tu barrio, no te gusta tu coche, no te gusta tu alcalde, no te gusta tu presidente, no te gusta tu país, no te gusta tu tele, no te gusta tu banco, no te gusta tu saldo, no te gusta Septiembre, no te gusta tu ropa, no te gusta tu almohada, no te gusta tu cama, no te gusta tu cara, no te gusta tu vida. Te gustaría cambiar de vida, pero más fácil sería cambiar de gustos"
A veces uno se pregunta: ¿Por qué la vida suele complicarse tanto, si vivir es lo mas cotidiano que hay? una repetición de factores con productos comunes, que aunque diferentes, siempre acaban en nada. Conclusión a la que se llega cuando el proyecto de vida no va bien, el amor, el trabajo y el ideal ultimo de la existencia que en mi caso (y el de muchos) es la felicidad, se encuentran distantes, embolatados, como el hijo de la llorona.
A uno le van diciendo que uno aprende, como dice ese poema adjudicado equívocamente al gran Borges. Pero esto no pasa, uno no aprende, se condiciona. Se condiciona porque vivir con estrategias es el camino mas seguro al éxito, una palabra que a alguien se le dio por inventar, que en ultimas solo representa una marca registrada de un almacén que se aprovecha de clientes y proveedores, metiendo el dedo en el orto a los pobres incautos, robando descaradamente los pesos que la mayoría se han ganado, quebrandose el culo en jornadas enteras de trabajos mal remunerados.
Y después de esa rabieta al estilo de Violencia Rivas (ver a Petter Capusotto), vuelvo al tema, uno no aprende a querer, simplemente se quiere, con lo bueno, con lo malo, con lo feo, se quiere porque no existe nada mas grande que querer. Querer visto como el deseo, la necesidad de trascender en el otro, de entregarse y formar parte de un todo que es el amor, un sentimiento que equivocadamente sólo buscamos en el exterior.
Vuelve el juega la frasecita, uno no aprende, se resigna. El único aprendizaje que reconozco es la de Sui Generis, la magnificencia del mamertismo, la grandeza del amor resumido en una canción, donde lo importante es el querer, el estar unidos, el prosperar en medio de las vicisitudes, como decía Benedetti, de una manera mas próxima y hermosa, ser mucho más que dos.
Uno no aprende, olvida y por ello es que la existencia se complica. Olvida quererse a si mismo sobre todas las cosas, olvida que uno no es una relación, un parentesco, olvida que uno no es un trabajo, ni una profesión. Olvidamos que somos seres humanos, frágiles, temerosos, condicionables, consumidores, enamoradizos, vulgares... Y que tenemos derecho a vivir, aunque no sepamos como.